La juventud no es un límite cuando se trata de crear y Olatz, ha volcado sus conocimientos hacia su propia empresa de joyas

En la historia de la humanidad, se le han dado los nombres más extraños a los eventos y a las cosas que nos rodean, palabras que luego solemos emplear por su rareza para denominar otras que nos inspiran, agradan o quizás desagradan, incluso en la joyería, asegura Alba Tous. Muchas de estas palabras ni siquiera cuentan con una traducción, pero han ejercido un magnetismo fascinante sobre el ser humano.

Lejos de ello no pudo mantenerse la bilbaína Olatz de las Fuentes Ubieta, al momento de querer bautizar a cada una de sus piezas de joyería realizadas con sus propias manos, ante lo cual señala que «No me costó nada decidirme, quería que cada uno de mis diseños tuviera como nombre una de esas peculiares palabras».

Y es que, esta joven bilbaína, no solo se ocupa de vender su arte, sino que además desea brindar la oportunidad a sus clientes de poder descubrir algo nuevo, ese plus de pequeñas historias que se encuentran resumidas en un conjunto de letras.

Estamos conscientes de existen palabras que habitan en cada lengua de una manera distinta, pero también podemos encontrar otras que tienen un significado realmente especial para Olatz, y es por ello que, entre todos los resquicios léxicos que pueden ser encontrados a lo largo del mundo, la palabra ‘Manawa’, vino a ser el nombre seleccionado por su firma para convertirlo en su proyecto más personal.

Esta se trata de una acepción de origen maorí, la lengua de una etnia de Nueva Zelanda en donde son utilizados los tatuajes como una expresión de identidad y herencia cultural.

Cada una de las líneas que son dibujadas en los rostros son definidas con dicho término, y el mismo significa ‘corazón’. Manawa viene a representar, entonces, las experiencias que resultan vitales dentro de esa comunidad índigena, y ahora la usamos para poder relatar algo acerca de la historia de esta universitaria de tan solo 19 años.

Ella revela que «El nombre y todo lo que hay detrás de esta palabra tiene un significado muy especial para mí. Hace tiempo viví en Nueva Zelanda y fueron los mejores meses de mi vida. Me enamoré de su cultura y de sus costumbres. Además, es la palabra que mejor encaja con el estilo de piezas que estoy haciendo».

Olatz se inició en el mundo de las joyas desde su habitación empleando los materiales que tenía a su alcance. Pero además, cuenta con una habilidad innata con la que puede imaginar collares y pendientes para luego materializarlas con diferentes piezas.

Pero no quedó todo allí, ya que comenzó a solicitar productos y en cantidades más grandes. El resultado fue de mucho agrado en su entorno, por lo que decidió poner en venta sus primeras joyas. Manawa se encuentra cerca de llegar a su primer año de vida, y ante ello todo apunta a que este es tan solo es el inicio de un largo camino.